(estoy hablando de El hombre de al lado)
Escena de la película compuesta con una obrade Irene Banchero, de la serie "Bon vivant en una burbuja".
El otro día vi El hombre de al lado (Argentina, 2009, dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat). Me preguntaba si se puede decir algo nuevo sobre una película multipremiada, que ya hace dos años que está dando vueltas por los festivales internacionales, algo que no se haya dicho en la prensa ni en los blogs. Bueno, en este caso sí: se puede decir algo que no se dijo, no sé si porque se lo consideró un aspecto secundario de la película o si raramente pasó desapercibido. Porque más allá de poner el foco en el guión (la lucha entre dos lógicas diferentes), y en el motivo-metáfora que impulsa su desarrollo (la construcción de una ventana), hay algo omnipresente que se pasa por alto, y es la conexión que la película entabla entre el cine independiente y el arte contemporáneo argentino.
Las obras de León Ferrari, Tulio de Sagastizábal, Charly Herrera, Raúl Flores, Irene Banchero, Renata Morini, Marcelo Torreta y Gaspar Libedinsky, no sólo aparecen como parte de la escenografía, adornando los interiores de la vivienda de Leonardo, que es coleccionista de arte (gran parte de la película está filmada en la casa Curutchet, que construyó Le Corbusier en La Plata), sino que las obras también se incluyen en la narración a partir de lo performático, se convierten en algo así como "obras actuadas". Por ejemplo, como pasa con los videoartes de Charly Herrera. Parece que los directores querían incluir una escena en la Víctor hiciera un teatro de títeres desde su ventana. Al escribir el guión se acordaron de una obra de Herrera que habían visto en una galería, y lo convocaron. Pero entonces el simple teatro de títeres pierde su transparencia referencial, y la escena toma otra profundidad, al incluir una estructura dramática dentro de otra. Como si en ese momento el videoarte dejara de ser videoarte y el cine dejara de ser cine. Además se juega con las obras en relación a los encuadres (como se hace en una escena completa con la obra de Irene Banchero, que curiosamente corresponde a una serie titulada "Bon vivant en una burbuja"); en los créditos de apertura (una escena basada en la video-instalación "Boquete", de Gaspar Libedinsky) ; en los retratos del staff que aparecen en los créditos finales (ideados por Ale Cohn).
No hay dudas de que la dirección de arte, a cargo de Lola Llaneza, tendrá algo que ver en esto. Pero también es verdad que el interés de Cohn y Duprat hacia el arte contemporáneo ya tenía antecedentes. Y acá entra en juego la mano del hermano de uno de los directores. Andrés Duprat es curador y escribió el guión de El artista (2009, Duprat-Cohn) -dicho sea de paso, hay una gran crónica aquí de esta película hecha por Ariel Idez-. El artista retrata el mundo de los galeristas, los curadores y los mecanismos de supuesta “consagración”. Pero para ello no se recurre a simples actores, sino a la gente de carne y hueso relacionada con el ambiente que se proponen evocar: artistas plásticos, escritores, curadores (algunos nombres que me acuerdo: Laiseca, Quique Fogwill, Horacio González, Rodrigo Alonso y Sergio Pángaro, que en El hombre de al lado hace la música y también aparece unos segundos en pantalla).Las dos tematizan el snobismo, pero la segunda lo extiende, o lo pone en relación con el auge del diseño. Para mí, lo que está latente en todo el desarrollo de la película y que se manifiesta en el desenlace, es la violencia que surge al reducir el arte a un ornamento. Y, al leer este post de Andrés Di Tella, se me aparecieron varios interrogantes relacionados a la praxis creativa, sobre la forma de filmar, de llevar a cabo un guión, pero también de diseñar una silla, de construir una casa o pintar un cuadro. Preguntas que surgen de la consabida –y debatida- diferencia entre el arte y el diseño. Preguntas y una hipótesis: el ejercicio del diseño se basa en la elaboración de un proyecto, es un ejercicio reglado de traducción de ideas a la práctica. Esto significaría que no debe haber distorsión entre mi proyecto y lo que se materializa; la traducción debe ser perfecta, porque la gramática con que fue planeada es fiel a su referente.
En el arte esto nunca pasa. Las ideas no se someten unívocamente a una racionalidad pautada, sino que la traducción se realiza en la práctica. No hay obra antes de su concreción, y todas las ideas que surjan en la mente del artista siempre van a ser nada más que ideas locas. Si el diseño es un camino allanado a la concreción; el arte es el dominio del desvío. En el arte no hay idea ni proyecto que llegue intacto a lo real. Al concretarse siempre se transforma. La materia prima del artista es de tres naturalezas: ideal (el proyecto), material (el soporte), y contingente (el imprevisto). Por esto, el arte simplemente ocurre, “sucede”, como dice Lyotard. Y en este suceder la obra accede a un plus de inconmensurabilidad, de misterio, reserva; justamente de todo de lo que carece el diseño, por más linda que nos parezca la pieza de autor.




5 comentarios:
Me parece muy bueno tu comentario ( no vi la película), te planteo dos temas dentro de tu análisis:
lro, pese a lo que dice Lyotard quién me parece un analista brillante y trabajé en un corto período de docencia en arte -hace muchos años, los lejanos 80- con su libro "Discurso, Figura" ¿Que pasa, para vos, con el verdadero arte conceptual?
2do, en arte visual -en la pintura- existe algo que se llama pentimento y que es la acción de corregir, tapando y valorizando lo oculto.
Son sólo esas dos preguntas.El texto es tuyo. Gracias
alejandro.
Pregunta más pedestre: ¿la siguen dando? dónde?
A mí me pareció una película pésimamente filmada, con unos encuadres horribles, donde nunca pude apreciar la casa de Le Corbusier.
Sí me pareció una buena idea y una actuación respetable.
Slds.
Hola Al-Jazerra,
no sé si entiendo bien tus preguntas, si querés saber lo que pienso en general sobre el arte conceptual... pero sobre él trato de no tener una actitud celebratoria, ni de condena, que es en lo que se cae habitualmente cuando se juzga a priori al arte contemporáneo.
Creo que dentro de esta tendencia hay obras muy buenas, como también las sigue habiendo en la pintura y en la escultura. Cuando dije que una obra simplemente "sucede" me estaba acordando de un artículo de Lyotard "Lo sublime y la vanguardia" (está en el libro "Lo inhumano"), pero él se estaba refiriendo al arte conceptual, ni a las vertientes performáticas, sino que se está basando en una serie de telas de los años cincuenta de Barnett Newman que, que tienen como título "Here", "Now", "Be", y a un ensayo del mismo artista, que escribió antes de hacer estos cuadros, "The sublime is now".
Sobre el pentimento, qué te puedo decir... en la Fundación TAREA tienen un equipo de rayos donde se ven cosas increíbles en cuadros de arte colonial. Los pentimentos se hacían en relación a cambios a nivel narrativo, en la escena representada, quitando o añadiendo símbolos o personajes. Pero no sé en qué sentido me lo preguntabas...
Un saludo!
Tommy Barban,
jaaa bueno, menos mal q no me hacés laburar tanto, creo que la van a dar en un festival este fin de semana en el cine cosmos. Sino, casi seguro que la van a dar en el Bafici, ahí te invito.
Besos!
Simpática y puntual,
bueno... pensamos exactamente al revés... tomemos nuestras discrepancias como un instante congelado en la dialéctica del pensamiento universal sobre esta película (...)
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